Documento público · Política operativa
Declaración formal sobre cómo Think28 entiende y opera el trabajo distribuido, la asincronía y la conciliación entre vida y trabajo. Documento autopublicado, con prácticas concretas que cualquier persona del equipo, candidato o cliente puede verificar.
Think28 nació como organización distribuida en 2016, mucho antes de que el remote-first fuera una concesión obligada por la pandemia. Tres países, tres husos horarios, sin oficinas físicas centralizadas. No es una política de bienestar ni un perk: es la forma original en la que opera la empresa.
Eso cambia el marco de la conversación. No estamos "ofreciendo" trabajo remoto a quien lo pida: el trabajo remoto y asincrónico es la única forma estructural en que existe Think28. Esto importa porque significa que las prácticas que listamos abajo no son discrecionales — son condiciones operativas básicas.
No medimos horas. No medimos presencia. No medimos minutos en herramientas. Medimos resultados acordados, claramente definidos y revisables. Si no se puede acordar un resultado, no se puede pedir el trabajo.
Think28 opera entre tres ciudades, en zonas horarias significativamente distintas. Ninguna es "headquarters" — todas son sedes paritarias:
La diferencia máxima entre sedes es de 8 horas. Esa fricción no la resolvemos forzando horarios comunes — la resolvemos asumiendo asincronía como modo por defecto.
Cada práctica está formulada para que pueda ser contrastada por una persona externa con la información disponible o pidiéndola a [email protected].
Remoto puro, híbrido, presencial en coworking o desde un café — cada quien decide cómo y dónde trabaja, mientras los entregables y la comunicación se sostengan. No hay obligación de reportar ubicación física.
No usamos software de tracking de actividad. No medimos minutos en aplicaciones. No exigimos compartir pantalla para verificar trabajo. No publicamos "online status" forzado. La confianza es la primitiva sobre la que se construye todo lo demás.
Las decisiones, especificaciones, revisiones y feedback se documentan por escrito antes de meterlas en una llamada. Más del 90% del trabajo regular fluye sin reuniones. Las reuniones sincrónicas se reservan para casos donde la confluencia simultánea aporta valor real (kickoffs con clientes, retros, decisiones que requieren debate vivo).
No tenemos "core hours" globales que ignoren las zonas horarias. Quien vive en CDMX no tiene que arrancar a las 6am para sincronizar con BCN. La superposición se busca, no se impone — y cuando no alcanza, se resuelve asincrónicamente.
Compromisos familiares, salud (física y mental), proyectos personales y descanso son condiciones previas para hacer buen trabajo, no concesiones que se "ganan". Si alguien necesita un día por una situación personal, se toma el día — no hay que justificar más allá de avisar al equipo.
Cada reunión recurrente se revisa periódicamente: ¿sigue aportando? Si la respuesta es "no estoy seguro", se cancela. La regla por defecto es: ninguna reunión que pueda ser un documento, ningún documento que pueda ser un comentario.
Para que la asincronía funcione hay que ser explícito sobre qué canal sirve para qué. Estas son las convenciones internas:
Nada de "daily stand-ups" globales obligatorios. Nada de "check-ins" matinales en cámara. La conciliación empieza por respetar el tiempo del otro.
Para evitar interpretaciones erradas, declaramos explícitamente lo que esta política no es:
Si en algún momento alguien dentro del equipo sintiera presión para extender la jornada, asistir a reuniones fuera de su horario razonable, o justificar tiempo personal — es una desviación operativa, no una tolerancia. Se resuelve.
La política se mantiene viva si la medimos. Revisamos anualmente (o antes si hay señales) lo siguiente:
No publicamos métricas individualizadas (en un equipo chico se vuelven reidentificables y violarían privacidad). Las usamos internamente para detectar desviaciones tempranas y corregirlas en la siguiente revisión.
Esta sección es explícitamente aspiracional. No son prácticas vigentes hoy. Son temas que estamos analizando y que, si los adoptamos, pasan a la sección 3 con la próxima revisión:
Javier Ledesma, fundador de Think28, asume la responsabilidad operativa de esta política y de su revisión. Cualquier consulta, observación o reporte se canaliza a [email protected] (asunto: Remote: [tema]).
Si las prácticas declaradas dejan de corresponder con la realidad operativa de Think28, este documento debe actualizarse en una versión nueva — no se silencia. Lo concreto envejece; lo importante es revisarlo y mantenerlo honesto.